En el año 2006 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución histórica que reconoce la amenaza global de la epidemia de diabetes. Por primera vez los gobiernos reconocieron que una enfermedad no infecciosa impone una amenaza a la salud mundial tan seria como la de las enfermedades infecciosas como el Sida, la tuberculosis o la malaria. En Colombia entre un 7 y un 9 % de la población adulta (20 años o más) tiene diabetes tipo 2 (DM2), aunque esta prevalencia es cinco veces más baja en la zona rural. Esto significa que existen en el país alrededor de dos millones de personas con DM2 de las cuales casi la mitad desconoce su condición. Además, existe un número casi igual de personas con intolerancia a la glucosa (ITG) que es un estado de muy alto riesgo para desarrollar la enfermedad, por lo cual se llama también pre-diabetes.

La diabetes Mellitus es una de las 5 primeras causas de muerte y una de las 10 primeras causas de consulta en adultos en Colombia. Esta enfermedad constituye un problema de salud pública que debe ser manejado en todos los niveles de atención y con estrategias de prevención en todas sus etapas. Además, estudios recientes sugieren que existe una memoria metabólica deletérea causada por la hiperglucemia, que obliga a controlar la diabetes en forma temprana y sostenida.

La International Diabetes Federation (IDF) calculó en 2014 que 387 millones de personas tenían diabetes en todo el mundo, y que en 2035 esta cifra subirá a 592 millones.

  • La DM2 es el tipo predominante de diabetes en todo el mundo y representa alrededor del 90% del total.
  • La patogenia de la DM2 es compleja y consiste en una interacción de factores genéticos y medioambientales.
  • Se ha comprobado que varios factores medioambientales tienen un papel importante en la aparición de la enfermedad, en especial el consumo excesivo de calorías que provoca obesidad y un estilo de vida sedentario.

La DM2 afecta a personas con predisposición genética expuestas a una serie de influencias medioambientales que precipitan el inicio de la enfermedad clínica

El sexo, la edad y el ascendente étnico son factores importantes para determinar el riesgo de presentar DM2. Más frecuente en mujeres.

La prevalencia de obesidad y de DM2 en niños ha aumentado de manera alarmante. Antes se creía que la inmensa mayoría de los niños con diabetes tenían una diabetes mellitus de tipo 1 (DM1) y que solo el 1-2% de los niños diabéticos tenían una DM2 u otras formas infrecuentes de diabetes. Los informes más recientes indican que en EE. UU. hasta el 20-25% de los niños con un diagnóstico reciente de diabetes tienen formas no inmunitarias de la enfermedad. La mayoría de estos niños tienen DM2, pero va en aumento la identificación de otros tipos de diabetes.

Los estudios clínicos controlados y aleatorizados como el UKPDS han demostrado que si la DM2 se trata adecuadamente desde un comienzo se puede reducir la incidencia de complicaciones crónicas atribuibles a la hiperglucemia prolongada. En particular se logró reducir el daño de la retina (retinopatía), del riñón (nefropatía) y del sistema nervioso periférico (neuropatía) al cabo de 10 años de una estrategia de manejo intensivo y con un seguimiento más largo hasta 20 años se demostró también una reducción de eventos cardiovasculares fatales y no fatales. La hemoglobina glicosilada (HbA1c) media asociada con estos beneficios fue de 7 % y por lo tanto esta debe ser la meta del control glucémico. Estudios posteriores han intentado llevar los pacientes a metas más bajas de HbA1c sin obtener claros beneficios y, por el contrario, con un mayor riesgo de mortalidad cuando la terapia ha sido demasiado agresiva y la respuesta de los pacientes muy pobre. Esto ha conducido a que las guías actuales de manejo de DM2 tiendan a proponer metas individualizadas que tengan en cuenta las características de los pacientes y su grado de vulnerabilidad, especialmente a la hipoglucemia. Además, en los últimos 10 a 20 años han aparecido nuevas clases de medicamentos para bajar la glucemia, algunas de las cuales no causan mayor hipoglucemia y tienen efectos favorables sobre el peso.

¿Cuándo se debe hacer una prueba para diagnosticar diabetes?

Se debe hacer la prueba de diabetes en los siguientes casos:

  1. Cuando se sospeche que la persona puede tener diabetes, aunque

no tenga ningún síntoma. Es el caso de personas que tienen familiares

en primer o segundo grado de consanguinidad con diabetes.

  1. Cuando se tiene exceso de peso, especialmente si este se localiza en el abdomen.
  2. Cuando la persona es demasiado sedentaria.
  3. Cuando se haya tenido hijos demasiado pesados al nacer (4 kg o más).
  4. A partir de los 40 años de edad, se recomienda hacer un examen de

glucemia en ayunas por lo menos una vez al año.

¿Por qué se debe controlar la diabetes?

Una persona que controla su diabetes tipo 2 no presentará ningún deterioro en su estado de salud y tendrá una buena calidad de vida. Por el contrario, una persona que no controla su diabetes puede tener problemas graves en los ojos, los riñones y los nervios. Es importante que el buen control se inicie cuanto antes, porque muchas personas al momento del diagnóstico pueden llevar ya un tiempo con la enfermedad sin saberlo. La principal complicación de la diabetes es la cardiovascular, que lleva al infarto del corazón, la trombosis cerebral e incluso la muerte prematura. Para prevenir esto, es importante tener muy bien controlada la diabetes en todos sus aspectos, incluyendo la hemoglobina glucosilada, el colesterol, la presión arterial, el peso y los hábitos de vida.

¿En qué consiste un buen control glucémico?

Se considera que una persona con diabetes tiene un buen control glucémico cuando su hemoglobina glucosilada (HbA1c) está en 7 % o menos. La hemoglobina glucosilada (HbA1c) es un acumulado de nivel de glucemia (azúcar en la sangre) que la persona ha tenido durante los últimos tres meses y no necesariamente refleja los valores de la glucemia tomados por el paciente con un glucómetro o los que se realiza en un laboratorio clínico. Sin embargo, para poder mantener una hemoglobina glucosilada en 7 % o menos, la persona debe mantener la glucemia en ayunas entre 80 y 130 mg/dl y la glucemia medida dos horas después de las comidas entre 70 y 180 mg/dl (aunque preferiblemente entre 70 y 140 mg/dl).

 

Bibliografía

  1. Guía de práctica clínica Ministerio de salud para pacientes con diabetes:

http://gpc.minsalud.gov.co/gpc_sites/Repositorio/Conv_637/GPC_diabetes/gpc_diabetes_tipo_2_pacientes.aspx

  1. Guía de práctica clínica del Ministerio de salud para profesionales de la salud.

http://gpc.minsalud.gov.co/gpc_sites/Repositorio/Conv_637/GPC_diabetes/gpc_diabetes_tipo_2_profesionales.aspx

  1. Melmed S, Polonsky K, Larsen P, Kronenberg H. Williams. Tratado de Endocrinologia 13° Edición.

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