Diagnóstico

El diagnóstico de dispepsia funcional se puede sospechar clínicamente aplicando la nueva versión de los criterios de Roma, pero continúa siendo un diagnóstico de exclusión que requiere la realización de endoscopia.

Endoscopia digestiva superior

La endoscopia digestiva superior permite reconocer directamente las lesiones causantes de la dispepsia como úlceras, erosiones o neoplasias. Sin embargo, solo una minoría de sujetos con dispepsia no investigada tienen lesiones significativas por endoscopia.

Siendo un procedimiento invasivo, costoso y que conlleva algunos riesgos, la aplicación de criterios de selección que permitan identificar a los sujetos que se beneficiarán más de una endoscopia es una conducta ampliamente aceptada. Se sabe que la presencia de signos de alarma tiene una baja sensibilidad, pero una elevada especificidad para la detección de malignidad en sujetos con dispepsia.

La evidencia disponible hasta ahora indica que las biopsias tomadas del esófago y la unión esofagogástrica de aspecto normal muy probablemente no identifiquen anormalidades significativas ni impacten en el manejo clínico estos enfermos. Ante la evidencia de que al menos un grupo de pacientes con dispepsia se puede beneficiar de la erradicación de la bacteria, tomar biopsias del cuerpo y antro aun cuando su aspecto sea normal puede ser de utilidad si se desconoce la posible infección por H. pylori, y esto cobra relevancia en el paciente que ha fallado a otros tratamientos. La AGA no recomienda la toma de biopsias duodenales en ausencia de lesiones, si no existen otros síntomas o signos que incrementen el riesgo de detectar enfermedad celiaca.

Tratamiento

La dispepsia funcional es un padecimiento de curso benigno en el que la mitad de los enfermos muestran mejoría o desaparición de sus síntomas con el paso del tiempo. La dispepsia funcional no se asocia a un incremento en la mortalidad en la comunidad. Por lo anterior, los esfuerzos deben encaminarse a lograr un adecuado control de los síntomas y a mejorar la calidad de vida o revertir el deterioro que frecuentemente se observa en estos enfermos.

Establecer una fuerte relación médico-paciente, cambios en la dieta y en el estilo de vida son útiles como medidas iniciales. Los bloqueadores H2, inhibidores de la bomba de protones, procinéticos y fármacos antidepresivos son efectivos. La erradicación de H. pylori puede ser eficaz en algunos pacientes. Las terapias complementarias y alternativas carecen de beneficio excepto dos productos específicos que han demostrado mejoría de los síntomas. No existe evidencia con respecto a la utilidad de prebióticos, probióticos o terapias psicológicas

Dada la fisiopatología tan compleja de los trastornos funcionales digestivos, incluyendo la dispepsia funcional, la posibilidad de respuesta al placebo es alta. Una revisión sistemática de Cochrane publicada en 2006, en pacientes en los cuales se aplicaba aún el término «dispepsia no ulcerosa», la respuesta sintomática al placebo fue del 30-40%. Estudios posteriores informaron mejoría en el 19-49% de los casos de dispepsia funcional, y una revisión de Cochrane estimó una respuesta al placebo del 25%, ligeramente inferior a la lograda con inhibidores de la bomba de protones (34%). No se han analizado en forma sistemática los factores de respuesta, ni existen estudios controlados de placebo versus no tratamiento. Se cree que existe un aparente efecto terapéutico al realizar endoscopia en la que no se encuentran hallazgos anormales. No se recomienda dar tratamiento placebo, pero si tener en cuenta que algunos pacientes pueden mejorar espontáneamente.

La mayoría de los pacientes refieren inducción empeoramiento de síntomas posterior al consumo de ciertos alimentos. Se debe identificar a los pacientes susceptibles, llevando un diario de síntomas, por lo que las modificaciones dietéticas deben hacerse en forma individual. Existen recomendaciones generales en la modificación de hábitos alimentarios que pueden ser útiles (ingerir comidas en cantidades pequeñas varias veces al día y disminuir los alimentos con elevado contenido de grasa), aunque la evidencia científica es insuficiente.

Algunos trabajos han demostrado asociación entre ciertos alimentos y un síntoma en particular, de manera que la sensación de llenura se ha asociado al consumo de frijoles, harinas, chocolate, trigo, comida frita, cítricos y carnes rojas; la distensión se ha relacionado con bebidas carbonatadas, cebollas y algunas frutas como plátano; y el dolor epigástrico con chocolate, cafeína, pimiento y cebolla. En pacientes con dispepsia, la ingestión oral de grasa aumenta en forma significativa la presencia de náusea y dolor, comparada con la ingestión de glucosa en comparación con sanos, y se ha podido establecer que los síntomas se asocian al aumento en los niveles de colecistocinina.

La terapia anti secretora con inhibidores de bomba de protones o con antagonistas H2 es útil para el control de dolor epigástrico. Los meta análisis han mostrado un nivel similar de eficacia para ambos grupos de medicamentos

Una revisión sistemática y meta análisis de ansiolíticos y antidepresivos en trastornos funcionales digestivos concluyó que los antidepresivos fueron superiores a placebo en la dispepsia funcional

 

Bibliografia

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